Jóvenes artistas, museos y viceversa | LAAAB

Mesa redonda

Desde el servicio de participación ciudadana e innovación social de la dirección general de Gobierno Abierto e Innovación social, el Laboratorio de Aragón Gobierno Abierto (LAAAB), se nos planteó la elaboración y desarrollo de un ciclo dentro de su programación para 2022. 

Bajo el título Distancia de seguridad, creamos un ciclo pionero orientado a generar conversaciones con la ciudadanía en torno al rechazo e indiferencia que esta presenta hacia las instituciones museísticas. Todo ello bajo el marco de la creación de nuevas comunidades de innovación. Así, que éstas ayudaran a focalizar la inteligencia colectiva hacia el diseño de mejores políticas públicas y redefinan la relación entre ciudadanía e instituciones. 

Se establecieron tres grandes bloques de actuación: acción, conversación y producción. Cada uno de ellos se asoció a una actividad, diferenciándose el ciclo en tres actos que tuvieron lugar desde marzo hasta mayo de 2022. A través de éstas se tuvo como finalidad replantear los desafíos que tienen los diferentes agentes ciudadanos respecto a la empatía hacia diferentes cuestiones. Las temáticas elegidas fueron la gestión cultural, la participación en estas instituciones y las experiencias que se ha tenido en ellas a lo largo de la vida.  

Esta segunda sesión tuvo lugar en abril de 2022 y se centró en la distancia participativa. Ésta, entendida como aquellos obstáculos que dificultan la incorporación de los artistas jóvenes en las programaciones de las instituciones museísticas. Para ahondar en esta cuestión y entender su estado actual se optó por realizar una mesa redonda junto a cuatro artistas de Aragón: Silvia Ariño, Jorge Gecko, Lucía Naval y Daniel Vera. 

El principal objetivo de esta conversación fue la de generar un espacio de opinión y reflexión. En él, reflejamos las problemáticas reales que tienen los jóvenes artistas aragoneses para incorporar sus trabajos en entidades culturales. Durante la sesión sobresalieron otras temáticas asociadas como fueron la concepción del artista del siglo XXI, la importancia de la producción, la visibilidad y difusión a través de las redes sociales; la burocracia asociada a los concursos artísticos o la situación precaria del sector cultural en términos económicos.